Vivimos en un mundo donde las cosas trascienden mas allá de lo que nuestros sentidos captan.
-pero que pasa- que las personas, la mayoría. Se limitan a percibir las cosas tal cual son.
Es mas, a veces... ni las perciben.
Para que un cielo estrellado encima de personas siegas?
Para que un multirojiso atardecer frente a daltónicos?
Para que una leve brisa sobre pedregales escarpados?
Dios creó el universo para que fuese contemplado.
Hoy más que nunca estoy seguro de que el universo fue hecho para personas con tal sensibilidad, de encontrar en el -todo- la esencia manifiesta de que Dios existe.
Porque las mariposas tan delicadas?
Las flores con tantos colores que expelen deliciosos aromas.
El baño de plata de la luna sobre el mar etc.
Todo está hecho para ser contemplado. Y Dios mismo, el creador está en todo cuanto existe. Entonces al contemplar cosas tan "sencillas" como la lluvia, el atardecer, el alba, la caída de una hoja del árbol al desfilar del viento etc. le estamos contemplando a el, mirando su grandeza. La biblia dice que ni aun las hojas de los arboles s mueven si no es por su poder. Ahora a caso hemos visto un árbol de piedra? -no- sus hojas siguen rosándose y en este principio tan simple queda manifiesto que el poder de Dios sique haciendo eco en el universo. Jesús dijo: yo trabajo porque mi padre aun trabaja. ! Claro ¡su poder sigue sosteniendo la naturaleza de las cosas.
Por eso hay tanta trascendencia en la sensibilidad poética.
David en el salmo 45 dice: rebosa mi corazón con palabras de amor.
Y esto no es una petición la cual eleva a Dios, pidiendo que el señor le de palabras de amor para expresarle. no. es una confesión lo que está diciendo. En otras palabras está diciendo mi corazón ESTÁ lleno de palabras de amor para ti.
Por eso la poesía no es hablar solamente de amor y recitar poemas en un tono cursi como lo hacían en la edad media. La poesía es el arcoíris después de la tormenta.
Es el olor a madera húmeda cuando llueve, es la honda que produce una hoja al caer aun estanque. Es lo simple y sencillo de la vida.
Es lo que dices…. Pero también lo que callas.
La poesía es…
Lo que sientes, no lo que sabes.
mi padre... o el señor que embarazó a mi madre.
ese que para mi solo es un consepto. una figura inasible e imberosimil.
el nos abandonó...
no. huyó.
si, eso fue lo que hiso. como solo lo hace un cobarde. estos son lo que huyen, los que abandonan son otros.
huyo cuando apenas yo nacia.
sin embargo, que el no haya estado durante toda mi infancia... no deja dicho que no tubiera padre.
de hecho que mi nombre no tubiera su apellido... tampoco.
!era mi padre¡
así depositara todo el liquido vital que corre por mis venas en un banco de sangre, no podria desleirme de la realidad de ser uno de los millones de espermatosoides que hicieron algun dia parte de ese miserable.
vincent.
Repercussions for ever
“No me convertiré en un recuerdo”
Es la frase con la que Sephirot, el eterno rival de Cloudo luego de haber sido traspasado por las espadas del protagónico ser en un film japonés de tercera dimensión, Se rehúsa a sucumbir ante el titulo de la saga: fantasía final.
Vi varias veces esa película. Para escuchar una y otra vez esas palabras que de alguna forma me daban una inconsolable esperanza.
No de aferrarme a la eternidad egocéntrica de formar parte de este mundo y negarme a dejar de existir como lo quería Sephirot.
No. Era algo… más de humano. Algo efímero y ordinario. Quería creer que en el amor se puede ser inmortal.
El ser inolvidables o no, no depende de nosotros. Pues pudimos haber hecho muchas cosas para serlo: pudimos sembrarnos en el corazón de alguien, marcar su vida de tal forma que- llegamos primero-
-¡si ¡- lo digo porque, el ser primero en todos los aspectos es de gran trascendencia. Aun cuando el mismo tiempo se encargue de empolvarnos y reducirnos a recuerdos.
La realidad muchas veces suele ser déspota y mordaz…y en ocasiones real.
Y muchos de los pensamientos radicales y orgullosos que particularmente escondemos detrás de versos, son solo caprichos.
La antigua civilización egipcia, más exactamente los faraones. Ellos construían esfinges, templos y pirámides. Estas últimas más que el lugar en donde iban a reposar sus restos momificados, eran las que iban a dar testimonio de lo que fue el faraón en vida.
Por eso las pirámides entre más grandes y suntuosas hablaban de su jerarquía.
Ellos, aun estando muertos se imponían a ser olvidados, y muchos de sus recuerdos, recuerdos de barro y piedra caliza, hoy, casi cuatro mil quinientos años después… siguen en pié, como un legado osado y histórico a través del tiempo, que se ha mostrado flexible ante la magnitud de sus memorias.
-entonces, o morimos inmortalizados en los recuerdos.
Oh, vivimos muriendo engañados, creyendo que no nos convertiremos en recuerdos.
Algo que tengo bien claro, es que el olvido no existe. Solo dejamos de sentir, eso es todo.
Existe la muerte, el olvido no. Es muy delgada la línea que nos separa de estos, por eso consiente o inconscientemente siempre tendremos…
Un enlace con el pasado.
No sé cuando la vi por primera vez. No recuerdo si fue en el rio al morir la tarde, o en la calle mientras caminaba. Tal vez nunca la vi, quizás solo la imaginé y creí todo este tiempo estar despierto. Cosas como esas a veces pienso para no pensar en ella, para no recordarme que la amé. Realmente no sé lo que sentí la tarde que mis ojos contemplaron su humanidad. Aquella mirada profunda, aquella actitud fría, aquella mujer hermética.
Mis ojos solo la miraban a ella. De tantos recuerdos que me son imposible olvidar, esa tarde que la conocí la llevo impregnada en el alma.
Como quien duerme y despierta, e inútilmente trata de esclarecer las imágenes distorsionadas de las volubles ilusiones que aprisiona su subconsciente en un sueño.
No sé qué fue de ella, solo sé que fue tan real como lo que quería que no lo fuera en ese instante. La muerte. Ella fue una flor en medio del pantano, fue la luz para mis ojos.
Fueron poco los segundos que la retuve en mis ojos y mucho el tiempo que la había esperado. Desde ese instante Se enraizó en mi alma y se adentró en mi mente
De regreso a casa, a la realidad, donde las personas mueren y los demás los lloran, donde solo queda el silencio lúgubre de unas velas. Donde literalmente el corazón duele. Aquí me di cuenta de una verdad infalible:
Algunos mueren y dejan dolor. Otros llegan y traen consigo el amor.
Contrastes de la vida.
No sé porque escribo esto. Quizás es una forma de darle uso a lo que frecuentemente no lo es. A las personas con el tiempo se nos extravían recuerdos que están allí, solo que ocultos, entre la bruma de la memoria. Y ese es el detalle, encontrarlos.
Porque como podríamos decir que las cosas fueron reales, que existieron. Como relataríamos algo que pasó si no nos acordamos.
Si no tuviéramos esa base de datos, que nos muestre cada lado de aquel recuerdo, esa galería en la que exhibimos nuestras memorias, las sensaciones, las percepciones, los olores.
No se está perdido cuando se recuerda, se lo está cuando se deja de hacerlo.
“…no sabes para donde vas, si no sabes de donde vienes”.
Hace ya varios años conocí a una mujer de la recuerdo muy poco. Solo se y lo sé porque la recuerdo, si no, no lo supiera. Que tenía los ojos verdes y el cabello castaño, que le llegaba hasta la cintura, y fue mi novia por un tiempo.
Y una noche que salí con ella, entre tragos y locura se desvaneció de mi vida. Solo con esfuerzo recuerdo alucinado, que estaba en frente mío con el cabello suelto frente a un espejo, justo encima de una cama. Juzgando por la decoración era un cuarto aquel lugar.
Tal ves suene frustrante lo que voy a decir, pero… no se que pasó aquella noche.
Como podría decir que tuve algo con aquella mujer si no recuerdo nada. Como adueñarme de un recuerdo sino me acuerdo.
Hay cosas que pasan desapercibidas en nuestra vida. Pero hay otras que resuenan como un constante eco en nuestra memoria.
…a esto estamos condenados.
A recordar. A cada milisegundo ir caminando hacia un eterno y futuro pasado.
Repercusiones eternas.
Muere la tarde entre escuálidas gotas de llovizna
Que dibujan tu sonrisa en mi pensamiento
Que mojan cada uno de mis recuerdos indefensos por tu mirada
Recuerdos que se desvanecen entre la ilusión de amarte y la razón de olvidarte.
Cae la noche taciturna con el pigmeo de la lluvia sobre el pasto
Que me roba una lánguida mirada, mientras pienso en tu indeleble rostro frente al mío debajo de la penumbra que soterraba nuestras vidas.
Entre el olvido y la ilusión de amarte vivo cada noche, con tu tierno mirar perenne en mi pensamiento, y el recuerdo de tus expresiones palpitando dentro de mí.
Cada noche de esas en que me encuentro si ti.
Vincent.
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